Rumbo a la Patagonia

Torres del Paine es un parque nacional realmente increíble. Fuimos con el objetivo de hacer un recorrido denominado W por la forma que lo dibuja. Es un circuito lineal de unos 80km que se suele hacer en 4 días pero nosotros teníamos una semana de tiempo y lo tomamos con más calma. La mayoría hacen el recorrido comenzando por las torres, a nosotros nos pareció más interesante ir a contracorriente 🙂

Desde hace poco el acceso está controlado y se ha de reservar con tiempo en caso de querer pasar noche en el parque. El proceso de reserva es harto complicado pues operan tres organizaciones que cubren distintas zonas del parque y se han de reservar por separado. En los campamentos del conaf es gratis acampar pero se llena con mucha antelación así que solo encontramos una noche, en base a esta y a la disponibilidades de los otros campamentos organizamos las etapas del recorrido como en un puzzle pero con un desenlace inesperado, faltó una pieza! Con la incertidumbre de dónde pasaríamos esa noche sin reserva confirmada decidimos seguir adelante con el viaje.

Tomamos un avión desde Santiago a Puerto Natales, el pequeño Aeródromo Teniente Julio Gallardo opera desde hace muy poco en diciembre de 2016, únicamente con ese trayecto. Es la forma más rápida de llegar al parque y posiblemente la más económica, otras opciones se combinan con bus que no es barato en Chile además de llevar mucho más tiempo.

Al llegar nos entretuvimos más de la cuenta y al salir del todos los transportes disponibles se habían ido, el aeródromo está alejado de Puerto Natales y no tiene transportes regulares.

Encontramos a otra pareja, Susana y Aitor ¡de Barcelona!, con el mismo problema y decidimos tomar un taxi juntos. Al cabo de un rato como no paraba ninguno nos pusimos a caminar, hacía mucho frío y por suerte al poco se paró un auto que se ofreció a llevarnos a Puerto Natales (en Chile el autoestop es una práctica muy común).

Allí pasamos la noche en el Kiooshtem Bed & Breakfast, un albergue donde nos trataron muy bien. Allí mismo pudimos alquilar un saco de dormir a un precio correcto y más económico que en otros lugares, la única pega es que está un poco alejado de los comercios y restaurantes pero por otro lado muy cerca de la estación de autobuses, ¡todo no se puede tener! Después de acomodarnos, aprovechamos para comprar provisiones y algunos complementos que nos faltaban para el trekking. En Puerto Natales hay muchas tiendas, especialmente de trekking y se encuentra de todo, algo más caro pero te saca de un apuro.

A la mañana siguiente tomaríamos un bus que nos llevaría al parque. Llevábamos una mochila cargando unos 15kg cada uno con todo lo necesario para acampar, ropa de abrigo, comida y utensilios para cocinar. Por suerte pudimos dejar bastantes cosas en el albergue que recuperaríamos a la vuelta. Pronto comenzaría nuestra aventura, no teníamos la menor idea del día que nos esperaba por delante.

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