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Voluntariado en mARTadero

Se nos acumulan las experiencias por contar en el blog y pasados casi siete meses ya en Bolivia nos hemos dado cuenta de que hasta ahora no hemos escrito sobre el voluntariado en mARTadero que nos trajo a Cochabamba. Así que vamos a posponer artículos pendientes sobre nuestra ruta por el sur de Bolivia, el Carnaval y nuestra escapada de Semana Santa a Sucre y Potosí, además de los últimos días de la Patagonia y vamos a dedicar esta entrada a mARTadero.

MARTadero, la organización con la que estamos colaborando, es un centro cultural independiente autogestionado que acaba de cumplir 12 años de existencia. Durante este tiempo mARTadero ha pasado por muchas etapas diferentes, algunas muy difíciles, como la que está atravesando ahora mismo, ya que recientemente se les ha terminado el apoyo económico proveniente de Europa del que habían disfrutado durante los últimos tiempos.

Así que quizás no estamos viendo el proyecto en su mejor momento. De hecho, al poco de llegar nosotros, Dani, la persona que más nos ayudó con los trámites para el voluntariado, dimitió de su cargo en mARTadero. Eso y otras cosas nos hicieron desilusionarnos un poco pero aun a pesar de las pegas, son muchas las cosas interesantes que podemos contar sobre esta mezcla de iniciativas geniales y contradicciones profundas que es mARTadero.

 

El mARTadero se llama así porque ocupa las instalaciones de un antiguo matadero municipal de 3000 metros cuadrados. En un primer momento el espacio fue ocupado por un grupo de artistas y posteriormente el gobierno local les dio una concesión para que el espacio se siguiera usando legalmente como centro cultural.

Organizativamente mARTadero se divide en siete áreas: música, teatro/danza, artes visuales, audiovisual, integración social, literatura y arquitectura. La filosofía del mARTadero es la de lograr mejoras sociales a través del arte y la cultura. En ese sentido han llevado a cabo proyectos increíbles, especialmente en el contexto de Bolivia, y son un referente a nivel latinoamericano.

 

El primer proyecto en el que colaboramos nada más llegar fue la decoración para la plaza de entrada al mARTadero. Yo me encargué de diseñar una propuesta para decorar con mosaico los 16 bancos y un fragmento del pavimento de la plaza, inspirándome en los animales que fueron sacrificados en el antiguo matadero. Las Kuskas, un colectivo de mujeres mosaiquistas cuyo taller se encuentra dentro del mARTadero, se encargaron de materializar los diseños con nuestra ayuda.

También hemos trabajado y de hecho seguimos trabajando con niños, haciendo talleres de dibujo y pintura.

Pero la contribución de la que nos sentimos más orgullosos es el empujón que le hemos dado a una sala en desuso y que ahora es ya oficialmente la sala de dibujo y pintura. Cuando llegamos era solo un espacio vacío y sucio con un bonito graffiti en la pared, así que decidimos invertir los 350 euros que recaudamos en la fiesta de despedida en adaptarla. Mil gracias a todos los que con vuestra aportación económica habéis hecho realidad este proyecto.

Hemos pasado un montón de horas construyendo caballetes, mesas y una estantería especial para guardar cuadros. Hemos conseguido que se haga una instalación de luces y que se arreglen las goteras. También hemos equipado el espacio con algunos elementos como estatuas de yeso, atrezzo, telas,… para posibilitar la impartición de clases de dibujo y pintura.

Cuando vimos que la cosa estaba ya encarrilada fui un par de veces a la tele y otra a la radio para anunciar el nuevo curso de dibujo y pintura. Nos sorprendió mucho lo fácil que es aquí ir a los medios y hacer publicidad de manera gratuita. La experiencia en la tele fue interesante. Pudimos ver los estudios de grabación de la cadena Univalle TV, que básicamente son una sala grande donde de programa a programa o de sección a sección los mismos presentadores cambiaban los paneles de fondo y el mobiliario a toda prisa ya que se emite en directo. Una sola persona controla las tres o cuatro cámaras y una conexión de tráfico en directo consiste en arrimar el móvil al micrófono para que se escuche a la persona que está al otro lado de la línea telefónica.

Desde luego el programa donde participé no es quizás el más idóneo. Se llama Ella y el y es una especie de batiburrillo de actuaciones de baile, clases de cocina y pequeñas entrevistas muy poco preparadas. En la radio la cosa fue interesante también. A la emisora, radio Cancha Parlaspa, se entra atravesando hasta el fondo una tienda de comida, como si fuera un medio clandestino. En la radio la entrevista fue más larga e interesante. Además conocimos en persona a Mentes Ociosas, un grupo de comediantes y cantantes que actuaron esa semana en Cochabamba y que son realmente geniales.

No sabemos si gracias o no a esas intervenciones en los medios, el curso de pintura se ha llenado. Así que con la sala ya terminada y funcionando ahora empieza una nueva etapa en que tenemos en mente un nuevo proyecto. La idea se encuentra en una fase muy inicial pero creemos que se puede sacar adelante. Ya os iremos contando.

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